En una entrevista con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, sobre las posiciones de Turquía y su papel en la caída del gobierno sirio, Jafar Haghpanah afirmó: “En el pasado, Turquía era conocida como una potencia regional, pero gradualmente se está conociendo como una potencia emergente que, al igual que Corea del Sur, Sudáfrica y Brasil, tiene la función de estar activa en más de una región y jugar un papel político, militar y de seguridad, de manera que obliguen a las grandes potencias globales a tener en cuenta sus consideraciones de seguridad y, a veces colaborar con ellos en grandes juegos. Esto no se da solo en el campo de las relaciones exteriores de los países, sino que tiene que ver con sus componentes del poder nacional, el poder económico y el poder blando”.
Continuó: “En los últimos 25 años, a pesar de algunos fracasos, incluido en Siria en los últimos diez años, y enfrentando muchos problemas, Turquía ha podido fortalecerse y ha conseguido grandes logros en los campos económico, tecnológico e industrial. Además, a pesar de todas las diferencias internas que ha tenido, ha logrado crear unidad entre las elites políticas. Cabe señalar que la competencia interna ha fortalecido el poder de este país. De hecho, el gran cambio en la política exterior de Turquía en estos años se debe a los tremendos cambios internos del país, ya que debido a la posición geopolítica y geoeconómica de Ankara, su poder nacional ha aumentado, y es natural que su política exterior cambie también”.
Este experto en asuntos turcos afirmó: “En el pasado, la política exterior de Turquía buscaba más comercio y evitaba intervenir en los asuntos de otros países, pero desde que ha alcanzado un alto nivel de poder económico y blando, y desde que ha sido un socio de los principales bloques de poder del sistema internacional, su política exterior se ha vuelto más activa y busca más aventuras e intervención”.
Afirmó que algunas personas se refieren erróneamente al enfoque de Turquía como “neootomanismo”, mientras que este enfoque es más indicativo de los acontecimientos que estamos viendo en este país, y añadió: “Por supuesto, este proceso ha estado lleno de altibajos, pero considerando su situación regional, Turquía desempeñó un papel activo en sus alrededores. Por supuesto, seguir esta política a veces ha conducido al fracaso”.
Haghpanah dijo: “Lo que hizo que Turquía prestara especial atención a los acontecimientos en Asia Occidental a partir de 2011 fue el vacío de poder en la región después de la retirada de las tropas estadounidenses de Irak y la falta de atención por parte de Washington a la región. En esta atmósfera, Irán afirmó ser el país que toma decisiones para la región, lo que no le cayó bien a Turquía”.
En cuanto a la reacción de Turquía ante los acontecimientos regionales en los últimos diez años, dijo: “La intervención de Turquía en crisis regionales, incluida la de Siria, fracasó porque este país no había experimentado tal intervencionismo. Pero esta situación fue temporal y en los últimos siete u ocho años, Turquía ha reconstruido su política exterior y ahora está desempeñando un papel destacado en Siria, de manera que los principales grupos de la oposición siria están bajo su supervisión, y al mismo tiempo, Ankara ha establecido una relación con las potencias regionales y el sistema internacional, desde Irán y Rusia hasta el régimen israelí y los países árabes, y trata de negociar con ellos como un mediador”.
Destacando que Turquía es el ganador definitivo en el actual escenario sirio, este experto en cuestiones turcas afirmó: “Turquía debe saber que se encuentra en una región que tiene una naturaleza contradictoria, es decir, en Asia Occidental, la situación entre amigos y enemigos no es muy clara, y esto es algo muy complicado. Actualmente en Siria, los grupos Tahrir al-Sham y Sultan Murad están afiliados a Turquía, pero no existe tal control respecto del Ejército Libre Sirio, la oposición kurda, las corrientes extremistas de los sunitas omeyas y las corrientes clandestinas salafistas y de ISIS, y no hay garantía de que los turcos puedan controlar todos los asuntos. Siria no es como Irak que tiene vastos recursos naturales, y Damascos ahora está en cierta quiebra. Después de las fiestas que se están celebrando tras la caída del régimen de Ásad, probablemente comenzarán los problemas y surgirán los competidores, y esta situación hará que la construcción de coaliciones sea difícil y complicada. Por otro lado, las preocupaciones de seguridad de Turquía están aumentando, especialmente en lo que respecta a los kurdos, y quizás una de las razones de sus negociaciones con Irán y Rusia sea estas cuestiones de seguridad. Por lo tanto, es probable que Turquía se acerque a Qatar, Arabia Saudí y otros países de la región y busque su ayuda en el proceso de reconstrucción de Siria y gestión de grupos rivales. De todos modos, se avecina a Turquía un período desafiante y difícil en Siria”.
En cuanto a los logros de Turquía en Siria, Haghpanah dijo: “Turquía ha demostrado que puede aprender de sus fracasos en política exterior y compensarlos”.
Sobre los posibles peligros que se han alejado de las fronteras de Turquía, este experto explicó: “En este sentido, Turquía todavía se encuentra en una situación frágil. El futuro de los kurdos y refugiados sirios y las actividades de grupos pequeños y grandes que pueden contar con el apoyo de una potencia rival, se encuentran entre los desafíos que enfrenta Ankara. Por lo tanto, los desafíos de seguridad de Turquía son muy serios. Quizás un Bashar al-Ásad debilitado podría haber respondido mejor a las preocupaciones de seguridad de Turquía, pero en la competencia con otras potencias, entre ellas Irán, Egipto, Rusia e incluso el régimen israelí, Turquía tiene mayores ambiciones y objetivos. Ahora los turcos se ven un paso por encima de todas estas potencias regionales, y esta cuestión no debe pasarse por alto en los análisis”.
Añadió: “La principal característica de Turquía es que está dispuesta a negociar. A diferencia de Irán que no pudo consolidar sus logros en la región durante todos estos años y obligar a otros a reconocerlos, Turquía está lista para negociar con Irán y Rusia ahora mismo, y no lo evita, y este es un punto importante que debe considerarse en relación con la política de este país”.
Respecto a la declaración de Recep Tayyip Erdoğan de que Bashar al-Ásad rechazó la mano tendida de Ankara, Haghpanah dijo: “Quizás Erdoğan se refirió a la oportunidad que Bashar al-Ásad perdió en todos los años en que se formó el proceso de Astaná. De hecho, Ásad fue incapaz de comprender los acontecimientos en Asia Occidental, el sistema internacional y los problemas internos de Siria. Hay que tener en cuenta que por muy importante que sea la victoria en el campo de batalla, el destino de la misma guerra se decide en la sala de negociaciones”.


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