Barsam Mohammadi – Experto en Asuntos Regionales
Mohammed bin Salmán, el príncipe heredero de Arabia Saudí, visitó la Casa Blanca el 18 de noviembre durante un viaje oficial. Los círculos políticos y mediáticos saudíes, así como las corrientes regionales alineadas con Riad, han descrito este viaje como un logro significativo para la política exterior saudí y un indicio de la profundidad de la relación estratégica entre Riad y Washington.
Este viaje es la primera visita de bin Salmán a América desde 2018 y difiere fundamentalmente de las visitas anteriores. Esta vez, el objetivo principal va más allá de las formalidades diplomáticas: se trata de consolidar un proceso iniciado bajo el título de asociación estratégica en las relaciones entre ambos países.
En 2018, el viaje del príncipe heredero saudí a América duró alrededor de tres semanas y tenía un carácter tanto persuasivo como comunicativo. Bin Salmán buscaba explicar su doctrina de política interna y exterior a las instituciones y élites influyentes de Estados Unidos en los ámbitos político, económico, cultural y mediático. Pero hoy la situación es distinta; Arabia Saudí ha sido testigo de amplios cambios en los ámbitos social, político, económico y cultural en los últimos años, y ya no siente la necesidad de presentarse como un país en proceso de reforma. Ahora, Riad intenta apoyarse en los cambios del orden mundial y regional para presentarse como un socio estable y fuerte de Estados Unidos, un concepto que Trump comprendió bien y que actualmente está ofreciendo a Arabia Saudí a un precio elevado.
El esfuerzo de Arabia Saudí para lograr un acuerdo de defensa con Estados Unidos
La cuestión crítica es si esta asociación puede mantenerse estable dentro de la política exterior estadounidense. Bin Salmán es plenamente consciente del desafío derivado de las serias críticas de los demócratas hacia Arabia Saudí. Por ello, uno de sus principales objetivos en este viaje fue transformar la interdependencia con Washington en un marco formal de defensa.
Este esfuerzo muestra que Riad es cauteloso y sensible a las fluctuaciones derivadas de los ciclos electorales estadounidenses y busca establecer una relación que perdure a pesar de los cambios de administración. En este marco, el objetivo más ambicioso de Arabia Saudí es concluir un acuerdo de defensa vinculante que vincule la seguridad del país a los intereses nacionales estadounidenses, lo que significaría que un ataque contra Arabia Saudí constituiría una línea roja para Washington. No obstante, lograr tal acuerdo enfrenta serios obstáculos tanto en Estados Unidos como en la región. Sin el consentimiento del régimen sionista, que se considera el único aliado estratégico de Estados Unidos, Arabia Saudí no obtendrá fácilmente tal concesión.
El reciente viaje de bin Salmán a América se llevó a cabo con el fin de operacionalizar los acuerdos derivados de la visita de Trump a Riad. El núcleo de las negociaciones se centró en tres áreas: finanzas, energía e inteligencia artificial. El creciente requerimiento energético de los centros de datos relacionados con la IA y su papel en la materialización de la Visión 2030 de Arabia Saudí han duplicado la importancia de la cooperación energética.
Sin embargo, la vía de cooperación no está exenta de obstáculos. Informes indican que antes del encuentro entre ambas partes, los funcionarios estadounidenses revisaron las consideraciones de seguridad nacional relativas a la transferencia de datos, tecnologías y chips de IA. Este asunto muestra la sensibilidad de Washington hacia una cooperación tecnológica profunda con Riad.
La perspectiva de la normalización de relaciones con el régimen israelí
Otro eje principal de las conversaciones fue la cuestión de la normalización de relaciones con el régimen sionista. Aunque Washington persigue este objetivo como una meta a largo plazo, Riad parece no estar dispuesto a normalizar sin garantías políticas específicas sobre el futuro de Palestina, así como sin concesiones militares y económicas clave, incluida la adquisición de cazas avanzados F-35. Arabia Saudí subraya que cualquier paso hacia la normalización debe ir acompañado de avances tangibles en la situación de Gaza y de la apertura de una vía creíble para el futuro de los palestinos. Este punto retrasa la normalización formal al menos hasta después de las elecciones de 2026 del régimen sionista.
El reciente viaje del príncipe heredero saudí a América puede considerarse un paso importante en el fortalecimiento de la posición regional de Riad y en la institucionalización de la asociación estratégica con Washington. Sin embargo, lograr un acuerdo de defensa vinculante, superar los obstáculos internos en la política estadounidense y resolver las complejidades regionales son desafíos fundamentales para convertir este viaje en un verdadero punto de inflexión.
Bin Salmán ha emprendido un nuevo camino para consolidar el papel de Arabia Saudí en los equilibrios regionales y globales, pero que este camino se convierta en un logro duradero o permanezca simplemente como una exhibición diplomática dependerá de los desarrollos futuros en las relaciones Washington-Riad, de la situación en Palestina y del papel del régimen israelí en las ecuaciones de seguridad regional.
«La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


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