El Gran Juego en Alaska; geografía de un encuentro inusual
Farshid Bagherian, en diálogo con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, declaró: «La elección de Alaska para la reunión de Trump y Putin no es meramente geográfica. Este punto no solo es simbólicamente el lugar donde convergen las fronteras de Estados Unidos y Rusia, sino que en la memoria histórica de ambos países, evoca una gran transacción del siglo XIX; es decir, la venta de Alaska por el Imperio Ruso a los Estados Unidos.» Según el analista de asuntos internacionales, «Un contexto simbólico así puede conducir inconscientemente las mentes hacia un ‘acuerdo territorial’; algo que Moscú, con su reciente propuesta a Trump, ha puesto prácticamente sobre la mesa.»
Bagherian recuerda que «Putin es un maestro en el uso de símbolos y señales en la política exterior. Al elegir el escenario y el momento adecuados, intenta transmitir el mensaje político antes de cualquier negociación oficial.» En opinión de este experto, «Moscú sabe muy bien que a Trump le gusta proyectar la imagen de un acuerdo histórico en el ámbito de la política exterior ante la opinión pública global y la estadounidense. La combinación de estas dos motivaciones podría preparar el terreno para la formación de una gran negociación; aunque tal acuerdo no signifique necesariamente el fin sostenible de la guerra.» Este analista añade que «La elección de Alaska, junto con la cancelación por parte de Trump del plazo para las sanciones secundarias contra Rusia, ha sido interpretada por muchas capitales europeas como una señal de la disposición de la Casa Blanca a ser flexible ante las demandas de Moscú.»
Escenarios de acuerdo y connivencia; del minimalismo a la consolidación de líneas
Bagherian esboza cuatro escenarios principales para el fin de la guerra en Ucrania en el proceso de negociaciones de Alaska: «El primer escenario enfatiza un ‘acuerdo mínimo’. Este escenario incluiría el establecimiento de un alto el fuego temporal, la suspensión de parte de las sanciones y el inicio de negociaciones oficiales, sin que se incluyan cambios en las fronteras. Tal acuerdo es más deseable para Europa y Ucrania, ya que preserva el principio de integridad territorial, pero no se considera una ‘victoria’ para Putin y es poco probable que él lo acepte sin concesiones territoriales.»
Continúa: «El segundo escenario se refiere a un ‘intercambio territorial’ donde, en este escenario, Ucrania cede partes del este y Rusia se retirará de partes del sur, como Zaporiyia o Jersón. Este modelo podría permitir a Trump presentar el acuerdo como una ‘victoria mutua’, pero en la práctica recompensa a Moscú y aumenta el riesgo de que se repitan tales patrones en el futuro.»
Este analista dice: «El tercer escenario se dedica a la ‘consolidación de las líneas existentes’. Esta opción significa la aceptación práctica del control ruso sobre las áreas ocupadas, sin un acuerdo formal sobre las fronteras. Tal situación sería similar a las zonas grises en algunos conflictos prolongados y mantiene vivo el riesgo de un nuevo enfrentamiento.»
En el escenario final, Bagherian enfatiza que «La última premisa apunta a una ‘connivencia implícita entre Washington y Moscú’. En este caso, las dos partes acuerdan, sin anuncio público, priorizar la competencia con China y marginan a Ucrania.» El analista principal de asuntos internacionales considera este escenario muy peligroso geopolíticamente, porque su mensaje a otras potencias es que los intereses de un país más pequeño son negociables si chocan con competencias mayores. Según él, entre estas cuatro opciones, el segundo y tercer escenario tienen la mayor probabilidad de materializarse, ya que ambos concuerdan con la lógica del ‘logro rápido’ de Trump y la ‘preservación de las ganancias en el terreno’ de Putin.
Zelenski y el dilema de la ausencia en la mesa de negociación
Bagherian enfatiza que «La eliminación o marginación de Ucrania en las negociaciones de Alaska no es solo una cuestión táctica, sino que tiene consecuencias estratégicas.» Él recuerda que el principio de la voluntad y la libre determinación de las naciones sobre su destino es uno de los pilares del derecho internacional moderno, e ignorarlo cuestiona la legitimidad de muchas reglas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
El analista principal de asuntos internacionales explica que «Incluso si al final Zelenski es invitado a Alaska, la forma de su presencia, incluso si estará o no en la misma habitación que Putin, tiene una gran importancia simbólica. Si esta invitación es tardía o limitada, se formará la impresión de que la toma de decisiones principal ya se ha hecho de antemano y sin la presencia de Ucrania.» Este experto cree que «Putin está contando precisamente con este escenario; demostrar que Moscú es capaz de negociar con la mayor potencia mundial, incluso si la principal parte en la guerra está ausente. Esto, en la opinión pública interna rusa, será interpretado como una victoria diplomática y, a nivel internacional, como una grieta en el frente occidental.»
Consecuencias geopolíticas; Europa en estado de alerta
Según Bagherian, «Cualquier acuerdo que se forme sin respetar las líneas rojas de Ucrania y Europa tendrá consecuencias a largo plazo para el equilibrio de poder: Primero, el uso de la fuerza para cambiar las fronteras se redefinirá como una herramienta justificable en la política internacional. Segundo, la alianza transatlántica enfrentará presiones internas y desconfianza mutua. Tercero, otros actores también podrían emprender acciones similares con mayor audacia en sus entornos periféricos.»
El analista principal de asuntos internacionales enfatiza que «Por esta misma razón, Europa ha intensificado en las últimas semanas un esfuerzo diplomático coordinado. Las llamadas de los líderes de Francia, Alemania, Gran Bretaña y otros miembros de la Unión Europea a Washington buscan garantizar que cualquier acuerdo futuro incluya garantías de seguridad y respeto a la integridad territorial de Ucrania.» Bagherian advierte al final que «Si la cumbre de Alaska resulta en un acuerdo que en el corto plazo parezca una ‘victoria’, pero a largo plazo altere el equilibrio de poder, esto no solo será un legado costoso para Estados Unidos y sus aliados, sino que sumirá al orden internacional en un período de inestabilidad estructural.»
«La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


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