Negar Kheradmand – Experta en Economía Internacional
En los últimos años, la rivalidad comercial y tecnológica entre Estados Unidos y China ha trascendido los aranceles y se ha extendido al ámbito de los sistemas monetarios y cambiarios. Sin embargo, ¿pueden la guerra arancelaria y las consiguientes presiones financieras conducir a un debilitamiento de la posición del dólar, mientras crean simultáneamente un espacio operativo para desarrollar mecanismos comerciales no-dólar para países bajo sanciones? Aunque parece probable que el dólar siga siendo el pilar principal del sistema financiero global, los shocks derivados de la competencia geoeconómica entre Estados Unidos y China han proporcionado ventanas limitadas pero explotables para crear acuerdos financieros alternativos.
Aranceles, deuda y resiliencia del dólar
Análisis publicados por el Atlantic Council indican que los datos disponibles aún no sugieren un colapso inminente del dólar, y su participación en las reservas mundiales de divisas, a pesar de un declive gradual, sigue siendo dominante. El informe enfatiza que la profundidad de los mercados financieros estadounidenses y su alta liquidez son ventajas que no son fácilmente sustituibles.
Sin embargo, Eurasia Review ha discutido que las políticas arancelarias de Donald Trump, a pesar de las críticas generalizadas, han reactivado partes de las industrias nacionales y llevado a una redefinición de las cadenas de suministro. Estas políticas, junto al crecimiento más lento de la deuda nacional en 2025, presentan un cuadro complejo de la economía estadounidense, que enfrenta simultáneamente desafíos inflacionarios y presiones políticas internas.
Análisis del Peterson Institute también muestran que la experiencia inflacionaria post-COVID-19 y las controversias sobre las políticas comerciales han afectado la confianza global en la estabilidad de la formulación de políticas estadounidenses. Adicionalmente, las discusiones sobre la posible anulación legal de algunos aranceles por parte de la Corte Suprema han aumentado la incertidumbre jurídica. Este conjunto de factores, si bien aún no desestabiliza la posición del dólar, ha fortalecido el incentivo para que los países diversifiquen sus reservas de divisas.
Rivalidad monetaria y digital; del yuan digital a la liquidación local
La rivalidad entre Estados Unidos y China se ha extendido ahora también a las monedas digitales de los bancos centrales. China, mediante el desarrollo del yuan digital, busca reducir la dependencia de la infraestructura financiera dominada por el dólar. En este marco, la moneda digital se considera no meramente una herramienta de pago, sino parte de una estrategia geoeconómica.
Simultáneamente, análisis publicados por el PIIE sobre shocks tecnológicos, como el salto de la IA y la competencia por minerales críticos, indican que la economía digital y la infraestructura tecnológica se han convertido en una nueva capa de la competencia entre grandes potencias. El control sobre las cadenas de suministro de minerales críticos, esenciales para las industrias avanzadas y las tecnologías verdes, podría convertirse en una palanca de presión financiera e industrial.
En tal entorno, el uso de monedas locales en el comercio bilateral entre China, India y Rusia ha aumentado. Aunque esta tendencia aún constituye una pequeña fracción del comercio mundial, tiene importancia operativa para los países bajo sanciones. Reducir la dependencia del sistema de compensación en dólares y utilizar sistemas financieros de pago alternativos mitiga el riesgo de sanciones secundarias y proporciona un mayor margen de maniobra.
Estrategias operativas para capitalizar los shocks
Centrarse meramente en el declive o la supervivencia del dólar no ayuda a la formulación de políticas prácticas. Lo importante es el diseño de mecanismos de implementación para la diversificación financiera. Primero, desarrollar acuerdos monetarios bilaterales y multilaterales con países como China, India y Rusia puede permitir la liquidación de una parte del comercio en monedas locales. Estos acuerdos deben ir acompañados de mecanismos de garantía de convertibilidad y gestión de riesgos para asegurar la confianza de los actores económicos.
Segundo, aprovechar las monedas digitales de los bancos centrales o las plataformas de pago regionales puede reducir los costos de transacción y la dependencia de las redes dominadas por el dólar. En este camino, la cooperación técnica con economías que poseen experiencia operativa en este campo es de importancia clave.
Tercero, establecer fondos de compensación multilaterales para el comercio de bienes estratégicos como energía y minerales podría desviar parte de los intercambios del circuito del dólar. La experiencia de la cooperación limitada en el marco de los BRICS demuestra que tales mecanismos, aunque aún en sus etapas iniciales, tienen potencial de desarrollo.
Cuarto, diversificar las reservas de divisas y aumentar la participación del oro y las monedas no-dólar en la cartera de reservas actúa como una cobertura contra los riesgos de volatilidad geoeconómica. Esta medida debe ir acompañada de reformas estructurales en el sistema bancario nacional para mantener la estabilidad financiera.
La guerra arancelaria y la rivalidad monetaria entre Estados Unidos y China han empujado al sistema financiero global hacia una fase de incertidumbre controlada. El dólar sigue siendo la moneda dominante, pero los shocks políticos, legales y tecnológicos han aumentado el incentivo para la diversificación. Para los países bajo sanciones, esta situación no significa el colapso inminente del orden del dólar, sino una oportunidad limitada para diseñar mecanismos paralelos. Capitalizar esta oportunidad requiere un enfoque pragmático, una diversificación gradual y evitar la dependencia completa de cualquier moneda alternativa única.
En última instancia, el futuro del sistema financiero global probablemente no será ni un sistema unipolar-dólar ni un sistema totalmente multidivisa transformado rápidamente. En cambio, se moverá hacia un orden híbrido en el que actores astutos puedan, mediante la creación de infraestructuras flexibles y cooperación específica, explotar las fisuras en la competencia de las grandes potencias para avanzar sus intereses nacionales.
La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.


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