En una entrevista con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, Jafar Ghanadbashi declaró: «Estados Unidos, a través de canales indirectos y apoyándose en sus aliados árabes, busca redefinir la posición del régimen israelí en el nuevo orden regional; sin embargo, las realidades sobre el terreno han impedido la consecución de este objetivo.»
La transformación del papel de Estados Unidos en Asia Occidental
Ghanadbashi subrayó que, durante la última década, Estados Unidos ha cambiado su papel en la región, pasando de un compromiso militar directo a una gestión indirecta a través de socios regionales. Washington intenta trasladar la carga de los costos de seguridad del régimen israelí a sus aliados árabes, en lugar de mantener una presencia militar costosa.
Según él, la continuación de la guerra y las tensiones en la región impiden que Estados Unidos aproveche las capacidades energéticas y comerciales de la región a corto y medio plazo.
Agregó: la creciente competencia de Estados Unidos con China y Rusia en los ámbitos geoeconómicos ha proporcionado un incentivo adicional para que Washington mantenga su influencia en Asia Occidental. La reducción del control sobre los recursos energéticos y sus líneas de transmisión tiene un impacto directo en la posición global de Estados Unidos y podría afectar su capacidad en situaciones de crisis, como las relacionadas con Taiwán y Ucrania.
Ghanadbashi también señaló la dimensión civilizacional e ideológica del enfrentamiento de Estados Unidos con el Islam en Asia Occidental y recordó: desde la década de 1990, los centros de pensamiento estadounidenses han descrito el crecimiento de la civilización islámica como una amenaza a la legitimidad de la presencia estadounidense en la región.
Del “Acuerdo del Siglo” a los “Acuerdos de Abraham”: un esfuerzo por consolidar el régimen israelí
Ghanadbashi señaló: la administración Trump, con el objetivo final de consolidar la posición del régimen israelí, intenta, mediante programas como el “Acuerdo del Siglo”, los “Acuerdos de Abraham” y el “Plan de Paz de Trump”, poner fin a los crímenes en Gaza, alentar a los países árabes a normalizar relaciones con Tel Aviv y llevar al régimen israelí de los márgenes al centro de las interacciones políticas regionales.
Agregó: Washington se esfuerza por reconstruir las relaciones del régimen israelí con los países árabes, pero la masacre generalizada del pueblo de Gaza y la reacción de la opinión pública regional han hecho imposible tal resultado. Ningún gobierno está dispuesto a recibir al primer ministro del régimen israelí, y esta ola de odio ha quedado registrada en la memoria histórica del mundo árabe e islámico y de la opinión pública mundial. Incluso los jefes de Estado que organizaron cumbres regionales, incluidos Erdogan y El-Sisi, evitaron reuniones directas con funcionarios del régimen israelí.
El orden posterior a Gaza: reacción ante la crisis
Ghanadbashi subrayó: las reuniones posteriores a la guerra de Gaza, especialmente la cumbre de Sharm el-Sheikh, no fueron ni un punto de inflexión político y diplomático ni un signo de la formación de un nuevo orden favorable a Estados Unidos o al régimen israelí; fueron, más bien, una reacción de emergencia para evitar el colapso del gabinete de Netanyahu y la inestabilidad en el campo occidental. La apresurada presencia de los líderes occidentales allí respondió a la misma razón.
Agregó: la experiencia histórica demuestra que el fin de las guerras fallidas en Asia Occidental suele marcar el comienzo de nuevas crisis políticas en los países agresores; al igual que la derrota militar del régimen israelí en la guerra del Líbano de 33 días, que condujo a desarrollos políticos en Tel Aviv. Ahora el régimen israelí está atrapado en un pantano de crisis de legitimidad y fracaso militar, sin capacidad ni voluntad de iniciar una nueva guerra.
La posición de Irán en las nuevas ecuaciones regionales
Ghanadbashi destacó: Irán es el punto focal de las políticas disuasorias de Washington en todas estas ecuaciones. Desde el comienzo del triunfo de la Revolución Islámica hasta ahora, Estados Unidos no ha logrado ninguna victoria duradera frente a Irán y busca redefinir las relaciones mediante una combinación de presiones y planes aparentemente orientados a la paz.
Agregó: Irán, al ampliar sus relaciones estratégicas con Rusia y China, ha creado una nueva atmósfera de cooperación regional e internacional.
Ghanadbashi subrayó que la estrategia de Irán se basa en mantener un equilibrio de poder, fortalecer el Eje de la Resistencia y mantener una presencia activa en las ecuaciones geoeconómicas. La nueva ingeniería de seguridad estadounidense, a pesar de sus esfuerzos por reconstruir un orden dependiente de Tel Aviv, enfrenta la resistencia popular, las realidades del terreno y las alianzas regionales emergentes que no permitirán su plena realización.
En resumen, Jafar Ghanadbashi enfatizó: la nueva ingeniería regional estadounidense es más un esfuerzo por reconstruir la dominación que un proyecto de paz. Los acontecimientos recientes no solo no han fortalecido al régimen israelí, sino que podrían resaltar aún más la posición de la Resistencia y el papel de Irán en las ecuaciones de seguridad de Asia Occidental.
«La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


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