Esta agresión, llevada a cabo con el conocimiento y consentimiento de las autoridades estadounidenses, desató una ola de ira y condena en el mundo árabe e islámico. Desde la Liga Árabe hasta Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano e incluso la Autoridad Palestina, calificaron esta acción como una clara violación del derecho internacional y una grave amenaza para la seguridad regional. Arabia Saudita advirtió que la continuidad de estos comportamientos podría poner en peligro la estabilidad de Asia Occidental, y Emiratos describió la seguridad de los países árabes como «integral e inseparable».
Sin embargo, observadores regionales creen que esta ola de condenas probablemente se mantendrá a nivel de declaraciones diplomáticas y no se tomarán acciones prácticas serias por parte de los países árabes; una tendencia que se repitió anteriormente en respuesta a los frecuentes ataques del régimen israelí a Gaza. Mientras tanto, Tel Aviv, apoyándose en el respaldo de Estados Unidos y la inacción de los países de la región, intenta gestionar su crisis interna y avanzar en el proyecto del «Gran Israel» creando crisis consecutivas; un proyecto cuyas explosiones ahora llegan hasta el corazón del Golfo Pérsico.
El régimen sionista y su estrategia descarada en Asia Occidental
Seyed Reza Sadr al-Hosseini, en diálogo con el sitio web del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores, refiriéndose al reciente ataque del régimen sionista a Doha, Qatar, declaró: «Esta acción no solo es una clara violación de los principios diplomáticos y las normas internacionales, sino que también muestra que Tel Aviv no reconoce ningún límite político o ético para avanzar en sus objetivos». Señaló que «lo que la República Islámica de Irán había advertido durante las últimas cuatro décadas sobre el comportamiento aventurero de Estados Unidos y el régimen israelí en la región, hoy se ha hecho realidad ante los ojos de las naciones árabes e islámicas».
Según este analista, «el régimen sionista, insistiendo en implementar el proyecto del Gran Israel, busca cambiar el equilibrio de poder regional a su favor expandiendo su influencia en territorios islámicos». Añadió: «El ataque aéreo a Qatar se enmarca en las recientes políticas agresivas del régimen israelí en Gaza y Cisjordania, y también envía un mensaje claro: Tel Aviv está dispuesto a traspasar fronteras geográficas y políticas para lograr sus objetivos de seguridad y estratégicos».
El experto en asuntos de Asia Occidental, refiriéndose al fracaso de la operación del régimen sionista para asesinar a los líderes de Hamás, enfatizó: «El comunicado oficial de Hamás destaca que ninguno de los altos funcionarios del movimiento resultó herido en el reciente ataque en Doha, pero incluso si el régimen israelí hubiera tenido éxito, la experiencia histórica muestra que tales acciones no han podido ni podrán afectar el camino de la resistencia. Hamás ha perdido a sus líderes muchas veces en los últimos años, pero ha logrado reconstruir y continuar con su estructura y estrategia de lucha».
Reacción de los países árabes y futuro de la crisis
Sadr al-Hosseini, en otra parte de sus declaraciones, se refirió a la reacción de los países árabes ante este ataque y dijo: «Las amplias condenas del mundo árabe eran predecibles, pero la experiencia pasada muestra que estas reacciones generalmente se mantienen a nivel de declaraciones políticas y no se toman acciones prácticas serias para contener al régimen israelí». Según este experto, «es poco probable que la Liga Árabe o la Organización de Cooperación Islámica vayan más allá de reuniones de emergencia y adopten políticas prácticas contra Tel Aviv».
Enfatizó que «el régimen israelí, al comprender esta pasividad regional, continúa expandiendo sus acciones agresivas y cuenta con el apoyo de Estados Unidos. Además, Netanyahu busca su supervivencia creando crisis consecutivas; desde la guerra en Gaza hasta el ataque a Doha, todo está dirigido a escapar de las presiones internas y las crisis políticas de su gabinete». Teniendo esto en cuenta, Sadr al-Hosseini advirtió que «la continuidad de este enfoque no solo amenazará la seguridad de Qatar, sino la seguridad de toda la región del Golfo Pérsico». Dijo: «El sonido de las explosiones en Doha debería ser una campana de alarma para todas las capitales árabes. El proyecto del Gran Israel no se limita a Palestina o Líbano; esta es una estrategia macro para rediseñar la geopolítica de la región. Mientras los países árabes no vayan más allá de emitir declaraciones políticas, Tel Aviv mantendrá la iniciativa».
En opinión de este analista, «solo una verdadera unidad entre los países islámicos y la adopción de una estrategia común frente a las acciones del régimen israelí puede detener esta peligrosa tendencia; de lo contrario, Asia Occidental será testigo de crisis de seguridad más complejas que serán más difíciles de contener que en el pasado».
«La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


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