Hamid Khoshayand – Experto en asuntos regionales
Netanyahu, en respuesta a la pregunta de Patrick Pat David, podcaster estadounidense, quien preguntó: «193 países reconocen el Holocausto. En algunos países, si lo niegas, vas a prisión. Si hubiera un gobierno que, preveo, reconocería la masacre armenia, sería Israel. ¿Por qué no reconocen la masacre armenia?», respondió: «Creo que lo hemos hecho. La Knéset (parlamento israelí) ha aprobado varias veces decisiones al respecto».
Cuando el periodista insistió en que el reconocimiento de la masacre armenia debía venir de Netanyahu como primer ministro, este respondió: «Acabo de hacerlo».
Cabe destacar que, a lo largo de los años pasados, varios proyectos de ley, que usualmente surgían en períodos de tensión con Turquía, fueron presentados en la Knéset para reconocer la masacre armenia, pero nunca fueron aprobados.
El periódico Haaretz, al publicar un reportaje, enfatizó que la admisión de Netanyahu sobre la masacre armenia probablemente incremente la tensión entre el régimen sionista y Turquía.
Recientemente, Netanyahu había escrito en una publicación: «Recep Tayyip Erdoğan, presidente de Turquía, quien ha cometido masacres colectivas contra los kurdos y tiene un récord mundial sin precedentes en encarcelar periodistas opositores, es el último que puede aconsejarnos».
El reconocimiento del genocidio armenio por parte del primer ministro del régimen sionista, aunque en apariencia parece una acción ordinaria, en el contexto de las transformaciones estratégicas que han ocurrido en la región en los últimos meses, está principalmente influenciado por consideraciones de seguridad, geopolíticas e internas. Esta acción podría ser un intento de crear una división en la coalición anti-sionista, ganar apoyo internacional y desviar la atención pública de los desafíos internos e internacionales de este régimen.
En el análisis de los objetivos de Netanyahu con esta acción, se señalan algunos de los más importantes:
Uno; Turquía, como uno de los apoyos de Palestina y crítico de las políticas del régimen sionista, siempre ha jugado un papel clave en las transformaciones y conflictos regionales. El reconocimiento del genocidio armenio, al que Ankara se opone firmemente, puede ser utilizado como una herramienta de presión diplomática para contener la influencia regional de Turquía y equilibrar las posturas anti-sionistas de Erdoğan.
Dos; La acción del primer ministro del régimen sionista aviva indirectamente las sensibilidades históricas entre Turquía y los países vecinos (como Armenia y Grecia) y desvía la atención de Ankara del issue palestino.
Tres; Al reconocer el genocidio armenio, que es bien recibido en Occidente, el régimen sionista intenta mejorar su imagen ante la opinión pública global y especialmente entre los países europeos.
Cuatro; Este movimiento podría sentar las bases para crear un consenso internacional contra los enemigos regionales del régimen sionista, ya que el tema del genocidio armenio está ampliamente aceptado en Occidente como un hecho histórico.
Cinco; Netanyahu enfrenta internamente serios desafíos, incluyendo amplias manifestaciones anti-gubernamentales, acusaciones de corrupción y profundas divisiones políticas. A nivel internacional, el régimen sionista está bajo creciente presión debido a la continua construcción en áreas ocupadas y su enfoque inflexible hacia Gaza. Desde esta perspectiva, plantear un tema histórico sensible puede dirigir la atención de los medios y la opinión pública hacia otro lado y reducir las presiones actuales.
Seis; El régimen sionista ha expandido significativamente en los últimos años sus relaciones estratégicas con Grecia y Chipre. Estos países también han tenido desde hace mucho tiempo relaciones tensas con Turquía y reconocen el genocidio armenio. En este marco, la acción de Netanyahu puede interpretarse como un paso simbólico para consolidar aún más esta coalición trilateral (régimen israelí, Grecia, Chipre) frente a la influencia regional de Turquía.
Siete; El régimen israelí siempre ha intentado, refiriéndose al sufrimiento histórico judío (especialmente el Holocausto), adjudicarse un estatus moral especial. Reconocer el sufrimiento de otros (armenios) puede ser un intento de fortalecer esta posición y, al mismo tiempo, opacar las narrativas de sus enemigos. Esta acción podría ser un mensaje implícito con el significado: «Un régimen que comprende tales tragedias no puede cometer actos similares», lo que es una respuesta a las acusaciones de violaciones de derechos humanos contra los palestinos.
Lo que está claro es que el reconocimiento del genocidio armenio por parte del régimen sionista, que durante mucho tiempo lo evitó por razones geopolíticas, tiene la capacidad de actuar como una chispa y avivar fuertemente la ira de la opin pública turca, que siempre ha sido sensible sobre este tema.
Esta acción ocurre en un momento en que los sentimientos anti-sionistas en Turquía están en su punto más alto debido a la guerra en Gaza y los crímenes y el número de víctimas sin precedentes. La combinación de estos dos temas, es decir, el reconocimiento del genocidio y la continuación de la guerra en Gaza, podría crear una gran ola de protestas populares y presión mediática en Turquía.
En este ambiente, parece que el gobierno turco, para responder a la demanda de la opinión pública, como mostró en su reacción inicial, se verá forzado a una respuesta más dura y seria contra el régimen sionista. Esta reacción podría incluir acciones a nivel diplomático, como intensificar posturas anti-sionistas en organizaciones internacionales e incluso imponer más restricciones económicas.
Al final, se debe enfatizar que el reconocimiento del genocidio armenio por parte de Netanyahu es fundamentalmente una maniobra estratégica calculada en el gran juego geopolítico regional. Sus objetivos principales también son debilitar a Turquía, consolidar la coalición con los aliados griegos y chipriotas contra Turquía, mejorar la imagen internacional y desviar la atención pública de las crisis internas.
Las consecuencias de esta acción podrían incluir el aumento de la tensión con Turquía, el fortalecimiento del discurso anti-turco en Occidente y, al mismo tiempo, la creación de un complejo fondo moral para la diplomacia pública del régimen sionista. El éxito de esta estrategia dependerá de la reacción de los actores regionales e internacionales, así como de las transformaciones internas del régimen sionista.
«La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


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