Reza Majidzadeh – Investigador en desarrollo
Por ejemplo, en el campo de la inteligencia artificial, antes de que China introdujera DeepSeek, el acceso de los iraníes a muchas funciones de la IA era limitado y restringido. Este asunto también está relacionado con las sanciones, los pagos y la conexión con dichas tecnologías. Debido a que la competencia entre China y Estados Unidos se ha vuelto tan intensa, han surgido dos polos paralelos, y la estrategia más importante de cada uno es atraer a los actores internacionales hacia sí. En esta competencia, se crean una serie de ventajas para los países que buscan acceder a la tecnología. Entre estas ventajas se encuentra el hecho de que las sanciones que puedan imponerse probablemente se vuelvan ineficaces. El mundo actual es el de las plataformas de inteligencia artificial y, en cierto sentido, la era del capitalismo ha terminado, dando paso al período del tecno-feudalismo, donde las grandes plataformas y sus propietarios, como Elon Musk, dirigen el mundo, del mismo modo que Musk ayudó a Donald Trump a ganar las elecciones estadounidenses de 2024. Por lo tanto, en este sentido, cuanto mayor sea la competencia, más abierto será el acceso. Sin embargo, si no hubiera competencia y, por ejemplo, solo Estados Unidos fuera el único actor en este ámbito, el acceso sería muy limitado o incluso inexistente debido a las sanciones.
En cuanto a las oportunidades de cooperación entre Irán y China en los campos de la inteligencia artificial, los chips y la infraestructura digital, cabe señalar que en los tres sectores China avanza al mismo nivel que Estados Unidos. Por supuesto, la inteligencia artificial principal, que aún no es accesible abiertamente en el mundo, es la inteligencia artificial de aprendizaje, capaz de provocar transformaciones fundamentales en diversos campos. La cooperación con China es posible en este ámbito, siempre que se puedan superar las limitaciones existentes. Al fin y al cabo, debido a su amplio comercio con Estados Unidos, China se ve obligada a actuar con cautela y vacilación en algunas áreas. Sin embargo, en las nuevas tecnologías, las limitaciones aún no se han establecido de manera generalizada; además, la cooperación prevista con China puede servir de base para acceder a nuevas tecnologías, incluidas la IA y la robótica. Esto ayuda a construir la infraestructura necesaria para la producción en la era de la inteligencia artificial.
No debe pasarse por alto que, durante los años de sanciones, nuestro país no logró construir su infraestructura tecnológica, lo que constituye un problema en sí mismo. Por lo tanto, en la transición hacia el nuevo mundo, es necesario crear dicha infraestructura. Dado que China es líder en este campo, puede ofrecer ventajas significativas a nuestro país. Lo mismo ocurre con otras tecnologías; en el ámbito de los semiconductores y el control que China ejerce sobre los recursos minerales relacionados con los metales raros utilizados en estas industrias, Irán puede buscar ayuda en China. Por esta razón, China ha adquirido un alto poder de negociación en el mundo actual. Estos factores ayudan a encontrar una serie de innovaciones y soluciones creativas para eludir las limitaciones del orden internacional occidental, especialmente en lo que respecta a las sanciones.
No obstante, en cuanto a los riesgos de dependencia tecnológica de China y los desafíos que esto plantea a la independencia estratégica de Irán, debe decirse que efectivamente existen riesgos, y que toda estrategia que adopte nuestro país implica tanto costos como beneficios. En este contexto, las consideraciones de seguridad son la prioridad principal. Esto es especialmente cierto en una situación en la que existe la preocupación de que las restricciones relacionadas con el programa nuclear puedan intensificarse con el acercamiento de los países europeos, y donde el peligro de un ataque militar aún no ha desaparecido. Por lo tanto, en este entorno, si Irán coloca toda su infraestructura tecnológica bajo el control de un solo país o adquiere toda su tecnología de una sola fuente, su seguridad podría verse comprometida, como ocurrió con los buscapersonas en el Líbano. En consecuencia, para evitar este riesgo, la estrategia más importante podría ser avanzar hacia un proceso de internalización gradual en las nuevas tecnologías. Es decir, debe crearse una base en la que, desde el punto de inicio hasta el punto final, todo el proceso no dependa de una sola potencia, ya sea oriental u occidental.
«La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


0 comentarios