Mahmoud Shouri – Subdirector del Instituto de Irán y Eurasia (IRAS)
El objetivo de las potencias occidentales al intensificar las sanciones no es obligar a Rusia a negociar; por el contrario, saben que han entrado en una disputa interminable con Rusia y, por lo tanto, deben avanzar en sus objetivos mediante el debilitamiento gradual de Moscú. Por supuesto, Rusia también cuenta con sus propias herramientas para contrarrestar las sanciones. Así, lo que podría llevar a Rusia a la mesa de negociaciones no son más amenazas o presiones, sino concesiones que puedan inducir a Moscú a sentarse a esa mesa. Incluso en ese marco, los rusos no harán muchas concesiones; en cambio, recibirán principalmente concesiones para evitar una mayor escalada de la guerra. Esto significa que los occidentales se ven obligados a hacer concesiones para impedir que Rusia intensifique la guerra, no para hacer que Rusia retroceda en sus posiciones.
Sin embargo, la reacción de Moscú a la intensificación de las sanciones y a la posible incautación de sus activos en Europa en beneficio de Ucrania también es significativa y merece un examen detallado. Los funcionarios rusos, en relación con las recientes sanciones impuestas por Europa y Estados Unidos, o las que ellos mismos impusieron en el pasado, anunciaron que tales acciones solo incrementarán las tensiones y no tendrán efecto sobre las políticas de Rusia. Además, gran parte de estas sanciones se trata más de un esfuerzo de Europa y Estados Unidos por mostrar que aún disponen de herramientas en la discusión sobre la guerra en Ucrania. Sin embargo, la realidad es que han utilizado casi todas sus capacidades de sanción contra Rusia. Este «cuchillo» de sanciones contra Rusia se está desgastando, y las nuevas sanciones no suman mucho a las anteriores.
Por supuesto, parte de las sanciones afecta a terceros países y, sin duda, influye en las ventas de petróleo ruso. Pero la experiencia ha demostrado que, a corto y medio plazo, Rusia puede adaptarse a las nuevas condiciones.
Lo que quizá resulte más preocupante es que la continuación de esta tendencia escalará la guerra, y la escalada podría prácticamente conducir al uso de nuevas armas y armamento por ambas partes. En tal situación, no habrá oportunidad de diálogo ni negociación.
En cuanto a las perspectivas de la guerra de Ucrania, debe decirse que, con los acontecimientos que se han producido, se ha creado una herida en las relaciones Rusia-Occidente. Esta herida o ruptura no se reparará de ninguna manera: ni Rusia retrocederá sobre los territorios que ha ocupado en Ucrania, ni Occidente cederá en sus sanciones. La continuación de esta situación es más probable que conduzca a una escalada del conflicto que a la formación de un diálogo serio para la paz o un acuerdo.
«La traducción al español del texto en inglés ha sido realizada mediante inteligencia artificial. Agradeceremos que, en caso de detectar errores o imprecisiones, lo comunique al sitio web.»


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